La Odisea de Karl Bushby: 28 años caminando de vuelta a casa y una película de Werner Herzog en marcha

Este paracaidista británico empezó a caminar a los 29 años, ahora tiene 56. Entre medias ha recorrido 48.000 kilómetros, ha tenido dos relaciones sentimentales y ha sobrevivido a cuatro continentes distintos

En el famoso poema homérico de La Odisea, Odiseo tardaba 10 años en volver a casa y cuando lo hacía se disfrazaba de mendigo para que no lo reconocieran los pretendientes de su mujer Penélope. El británico Karl Bushby, en cambio, ha tardado más de 28 años en volver a su casa, allí no le esperaba su esposa, sino su madre, Angela y, aunque se ha tenido que disfrazar de mendigo en algunos trayectos de su viaje, llegó a Hull, su pueblo natal, vestido de deporte y cargando su fiel compañero, su carro.

Lo llama la Bestia y, aunque ya lo ha tenido que cambiar unas cuantas veces, con ese carro se ha recorrido durante más de 48.000 kilómetros cuatro continentes distintos con sus desiertos, junglas, montañas… «Ha hecho falta todo un mundo para que pudiera llegar hasta aquí», contaba ayer para el diario británico The Guardian. «La generosidad de tantas personas desconocidas ha sido fundamental para que pudiera volver, desde gente corriente hasta países enteros. No he hecho este viaje solo. Detrás ha habido un equipo enorme, el más grande de todos: la Tierra».

Pero, ¿dónde y por qué nace este viaje? Para entenderlo hay que retroceder 28 años y viajar hasta la otra punta del mundo, en concreto, Punta Arenas, Chile. Entonces Bushby era un paracaidista del ejército británico y llevaba casi tres décadas arrastrando una pésima autoestima. «No tenía confianza en mí mismo. Tenía un bajo rendimiento. Mi dislexia no se detectó hasta mi último año de escuela», explicaba hace un mes en un reportaje de la BBC. Este, sin duda, fue un motor para su viaje.

«Sin duda existe ese deseo de demostrarme algo. A mí mismo y a los demás. Estamos hablando de hacer algo que otras personas ni siquiera podrían soñar con hace», añadía. A través de una conversación con su padre descubrió la conversación entre dos militares que fantaseaban con cual era el destino más lejano al que podían llegar andando y entonces se le iluminó el cielo. Allí estaba ese gran objetivo que llevaba décadas buscando.

De Panamá, a Rusia y Kazajistán

Armado con su carro y con dos reglas claras —no utilizar nunca ningún medio de transporte y no volver nunca a Reino Unido antes de terminar el viaje— se lanzó a una aventura que siempre pensó que le tomaría 12 años. Al final, fue mucho más que el doble. Ya al terminar el primer año, según recoge una entrevista en la revista GQ, se encontró con problemas para cruzar la frontera entre Colombia y Panamá y fue entonces cuando, como el mismísimo Odiseo, se disfrazó de mendigo para evitar llamar la atención.

Pero eso no era ni la punta del iceberg de lo que le esperaba. Ya en panamá se le acercaron dos hombres de la embajada británica preguntándole por la información que pudiese haber recabado en su viaje sobre puestos de la milia. No fue la única vez en la que se vio involucrado en este tipo de dinámicas. En 2004 llegó a Alaska, una de las etapas más duras y después el infernal estrecho de Bering que cruzó a nado.

Pero al llegar a Rusia se encontró con otro infierno mayor: el burocrático. Rusia se negaba a concederle el visado pensando que, por su pasado militar, podría ser un espía. Tuvo reuniones con agentes de los servicios secretos pero se vio obligado a volver a México durante y después llegó la crisis económica y perdió a la mayoría de sus patrocinadores. No fue hasta que protestó frente a la embajada rusa en Washington que finalmente le dejaron entrar en 2014.

Después vino Mongolia, Kazajistán y tuvo que cruzar el mar Caspio debido a los conflictos políticos de la región. Y así poco a poco fue acercándose a Europa, eso sí, ya con una cuenta de TikTok en la que comparte sus viajes y busca patrocinios. Y no solo eso, sino que también ha conseguido que le financien un documental con un guionista de la talla Beau Willimon, que ha trabajado entre otros proyectos en la serie de House of Cards, y con un director que es hoy toda una rareza.

El último cineasta aventurero

Si hay alguien capaz de equiparar el espíritu de Bushby, ese es probablemente Werner Herzog, considerado por muchos como el último gran aventurero del cine. Un director que concibe el cine, tanto sus ficciones como sus documentales, como una exploración casi más física que emocional, una búsqueda por expandir los límites.

Prueba de ello son sus documentales Grizzly Man, Nomad, Dentro del volcán, El diamante blanco o Encuentros en el fin del mundo. Aún no sabemos lo que tendremos que esperar para ver el documental, pero hasta entonces nos podemos hacer una idea de la magnitud de la aventura con Giant Steps (Sphere), el libro que publicó hace ya más de una década.

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