Olivia Rodrigo tiene 23 años, empezó en la serie de Disney Bizaardvark y en 2021 fue mundialmente reconocida con drivers license. Un año después ya tenía tres Grammy. Hoy, además de cantar, usa su fama para algo más. Estas son tres historias de cómo Olivia está impactando la vida de los demás con su activismo, además de cantar.
Un festival y 10 millones de dólares

La primera historia pasó en Irvine, California. El 29 de agosto, Olivia impulsó la primera edición de Daisy Chain Fields, un festival de un solo día. Un día antes, en la rueda de prensa, anunció una donación: «Es un verdadero honor anunciar que donamos 10 millones de dólares directamente a estas 10 organizaciones», según recogió la revista Billboard.
Ese dinero salió de la venta de entradas. Y, según anunció ella en junio, el 100 % de las ganancias netas va a organizaciones benéficas, como Planned Parenthood, Baby2Baby y el National Women’s Law Center.
Un vestido hecho en Palestina

Para un evento del festival, Olivia le encargó un vestido a Nöl Collective, una marca palestina que trabaja con cooperativas y bordadoras de Cisjordania. Su fundadora, Yasmeen Mjalli, cuenta a Vogue Arabia que la marca estaba a punto de cerrar. La misma semana del encargo, la aduana israelí destruyó una entrega de lana que llevaba meses retenida. «A lo mejor deberíamos parar, a lo mejor este es nuestro último intento», pensó ella. El encargo fue, dice, como una «intervención divina».
Tenían menos de una semana. Consiguieron seda rosa en Ramallah y la llevaron a Belén. Por los puntos de control, un trayecto de 90 minutos tomó tres horas. Allí la cortaron y la cosieron, y después pasó a las bordadoras: nueve personas en total intervinieron el vestido.
Y faltaba lo más difícil. Ningún mensajero podía llevar el vestido a California a tiempo. Dos desconocidos se ofrecieron a llevarlo en su equipaje a Los Ángeles. Para la marca, llegar a ese escenario «se sintió como una victoria». Y Mjalli lo resume así: «Seguimos aquí, no nos han olvidado».
La estudiante de TikTok

La tercera historia empieza en TikTok y termina con un diploma. En abril de 2025, Jamie Causey, estudiante de la Universidad de Alabama, contó que no podía pagar las dos clases que le faltaban para acabar la carrera. Se le habían agotado las becas.
Según ella, Olivia le escribió. Al principio, Jamie dudó si el mensaje era una estafa. Después, el equipo de la cantante se puso en contacto y, según cuenta, recibió 5,000 dólares. Jamie se graduó en agosto de 2025 y guardó el secreto más de un año. Lo contó en agosto de este año. «Cambió mi vida por completo y no puedo agradecérselo lo suficiente», dijo a la televisora local NBC15.
Ojo: hasta ahora, esta historia la cuenta solo Jamie. Ni Olivia ni su equipo la han confirmado públicamente.






