A propósito de los nuevos estrenos de ‘Sentido y sensibilidad’ en cines y ‘Orgullo y prejuicio’ en Netflix, hablamos con Miguel Ángel Jordán, cofundador de la Jane Austen Society de España y autor de ‘Todo lo que Jane Austen me enseñó sobre el amo’
Largos y dilatados paseos, una familia al borde de la quiebra, un amor fraguado con los años y lluvia, mucha lluvia en la campiña inglesa. En los últimos tiempos prácticamente cada año surge en el momento en el que Jane Austen se vuelve a colocar en la conversación pública. Ya sea por el auge de la literatura en Tik Tok, la reedición de algún libro o, como en este caso y general, el estreno de una serie o una película.
Este otoño además llega por partida doble. Una nueva versión de Sentido y Sensibilidad, después del clásico de Ang Lee del año 95, se estrena este mismo viernes en salas y otra de Orgullo y prejuicio, que también sucede a la de 2005 con Keira Knightley, que se estrena el 3 de diciembre en Netflix. Con el otoño, la lluvia y el frío es normal recurrir al llamado cine de tacitas inglés, dramas románticos de época. Pero, ¿hay algo más detrás de esta fiebre con la autora?
«Desde el punto de vista de las productoras es porque vende, por supuesto. Pero, ¿por qué vende tanto?», se presenta Miguel Ángel Jordán, doctor en Filología Inglesa con una tesis sobre Jane Austen, profesor en la Universidad CEU Abad Oliva en Barcelona y autor de Todo lo que Jane Austen me enseñó sobre el amor (Plataforma Editorial), publicado el pasado mes de febrero. Este hombre que le ha dedicado prácticamente toda su vida a la escritora encuentra, por lo menos, una causa: la nostalgia.
«En los tiempos que vivimos la gente echa en falta la elegancia, la pausa, el trato delicado», explica. «Estamos en una sociedad en la que parece que no tengamos tiempo. Tenemos tiempo para chorradas, podemos mirar el móvil 25 horas, pero no para estar con alguien paseando, escuchando, charlando».
«En aquella época no tenían miedo al aburrimiento, porque las mañanas, los paseos, eran muy largos. Todo era largo y estaban acostumbrados a esa pausa también en las relaciones. Pero claro la realidad es que entonces no trabajaban, la clase media alta vivía de rentas y entonces se pasaban el día, paseando, leyendo, viendo bailes», añade.
Romantizar el romance
Aunque claro, Jordán, que también es el cofundador de la Jane Austen Society en España, incide en que en esta visión idealizada deja atrás muchos matices de las novelas y la época en si Jane Austen. Aunque se hayan vendido como tal por el cine, más que ser novelas románticas son novelas con escenas románticas donde prima la crítica a una sociedad en la que los matrimonios eran, ante todo, una cuestión económica.
Aún así Jordán defiende que detrás de los carruajes, las casas, los vestidos en los que se recrean las series y películas sigue latiendo el corazón atemporal de las historias de Austen. «Las historias ya eran modernas y lo que se cuenta allí no pasa de moda. Al final son sentimientos personales, relaciones, conflictos naturales», explica.
Y debajo de todo esto, claro, el feminismo. «La situación ha cambiado muchísimo pero sigue habiendo una dinámica de desigualdad que viene del pasado. En la época de Jane Austen era muy llamativa y ahora los problemas y las situaciones son distintos pero, digamos, la lucha sigue», razona.
Contra la soledad, Emma
Hace tiempo, Jordán se dio cuenta de que cada vez que quedaba con sus amigos y hablaba de sus relaciones hacía lo mismo que en esta conversación con Inspiring News: establecer paralelismos entre el presente, la época y los personajes de Jane Austen. De allí surgió Todo lo que Jane Austen me enseñó sobre el amor .
Es el tercer libro que Jordán le dedica a la escritora, depués de su tesis doctoral y una biografía novelada de la vida de Austen, y en el utiliza a los personajes de sus novelas para ilustrar los problemas en las relaciones románticas de la actualidad. En tres ejemplos bien claros.
- El conflicto de las hermanas Dashwood de Sentido y Sensibilidad ilustra, para él, el actual conflicto entre racionalismo y sentimentalismo. «Este debate sigue muy vigente. Veníamos de unos años más racionales y ahora hemos vuelta a la exaltación de la emoción”, explica Jordán
- La liberación y el temple de Elizabeth Bennet en Orgullo y Prejuicio critica con la rapidez y la falta de criterio en la manera de establecer vínculos de la actualidad. «Sigue siendo un modelo de mujer empoderada. Es fuerte, decidida, valiente, pero luego también se equivoca, porque es humana», añade.
- La valentía de Emma Woodhouse en Emma, por su parte, enseña el camino para aquellos que le tienen miedo a la soledad y por pura impaciencia prefieren emparejarse a la primera de cambio. «Cualquier cosa que no sea un matrimonio por amor, decía Jane Austen, es lo peor. Es mucho mejor estar solo».
«En el fondo, a nuestro alrededor tenemos gente mucho mejor que los personajes de Jane Austen. Lo que pasa es que no dedicamos tiempo a conocerlos, entonces las novelas de Jane Austen se encargan de que los conozcamos y entonces los admiramos», zanja Jordán.






