Hay momentos, días y semanas en los que el azar parece más bien destino. Sucedió este mismo miércoles. La revista científica New England Jornal of Medicine publicó, con la previa programación y organización típica de ese tipo de ediciones semanales, el número 14 de este 2026. Hasta aquí todo normal, como cada semana. Lo que no sabían es que uno de sus artículos difundía los resultados de una técnica que hacía solo dos días acababa de recibir el premio Nobel de Medicina.
La técnica, en concreto, se llama optogenética y en este experimento había permitido devolver la visión limitada a diez pacientes con retinosis pigmentaria. Pero esta no es la única coincidencia que se ha producido esta semana. El lunes se anunció que el Wētāpunga, el insecto más pesado del planeta, se había salvado de la extinción gracias a un equipo de científicos neozelandeses y el miércoles, dos días más tarde, la World Wild Fund (WWF) publicaba su esperadísimo informe bienal Planeta Vivo.
En el estudio se anunciaba que el Wētāpunga no estaba solo, también el atún rojo y las tortugas verdes habían recuperado exponencialmente el tamaño de sus poblaciones, confirmando que la pérdida de biodiversidad aún puede ser reversible. Esta lucha contra lo inevitable es, de hecho, el hilo conductor de las cinco buenas noticia de esta semana en Inspiring News. De la recuperación de las especies, a la lucha contra las energías fósiles en Australia o contra el gasto de climatización desmesurado en los edificios de Toronto.
El atún rojo, las tortugas verdes y los tigres demuestran que la pérdida de biodiversidad es reversible

El panorama no es para nada halagüeño. Según el último informe de la reconocida ONG WWF, desde 1970 la comunidad animal se han reducido hasta en un 73%. Los principales motivos para este drástico descenso, explican, son el cambio climático y la agricultura invasiva. Pero aún hay esperanza: en los últimos 15 años los tigres han pasado de 3.200 especímenes salvajes a 5.700, el atún rojo del Atlántico y del Pacífico ha dejado de estar en peligro por la pesca abusiva y lo mismo sucede con la tortuga verde después de un esfuerzo por recuperarla compartido por 80 países durante más de 50 años.
El estudio se muestra optimista y, de hecho, pone estos tres ejemplos y su relación con el cambio integral en la producción de energía como un claro ejemplo para iluminar el camino de las conservación con el resto de especies. «Los sistemas que impulsan la pérdida de naturaleza, como la energía, la alimentación y las finanzas, tienen que transformarse», explicaba en el estudio Mike Barrett, consejero científico de WWF.
Australia paraliza la expansión de una macromina de carbón

La culpa, el mérito, es de Wendy Wales una profesora de ciencia retirada y de su marido Tony Lonergan. Los dos forman parte del Grupo por un Medio Ambiente Saludable de Denman, Aberdeen, Muswellbrook y Scone, la organización que se negó a que la macromina de MACH Energy en Nuevo Gales del Sur continuase su actividad hasta 2048 cuando, en realidad, había prometido clausurarla finales de este mismo año.
Según recoge la agencia de noticias Reuters, la queja se acabó elevando hasta el Tribunal Supremo australiano que finalmente falló esta semana en contra de la energética. La sentencia no tiene precedentes y marca un antes y un después en la jurisprudencia sobre el cambio climático en el país.
La terapia optogenética devuelve la visión limitada a diez pacientes con retinosis pigmentaria

Gracias al Nobel la optogenética se ha convertido en la palabra de la semana. La técnica aprovecha la luz para activar o desactivar genes. Las posibilidades, claro, son infinitas. Especialemente para las enfermedades genéticas. Según publicaba el portal Science News, esta misma semana se han publicado los resultados de un estudio que utilizaba la técnica para paliar las consecuencias de una ceguera genética, llamada retinosis pigmentaria que progresivamente acaba con las células de su retina.
En 2021 ya se había utilizado la técnica con un paciente, pero ahora el experimento abarcaba hasta un decena de participantes. Gracias a la optogenética y al uso de unas gafas virtuales especiales han conseguido que los afectados por la enfermedad puedan reconocer volúmenes muy básicos. Una primera demostración de que la optogenética tiene ya la vista puesta en solventar algunas de las enfermedades humanas más graves.
La “ventana calamar” lucha por mejorar la eficiencia energética de los edificios.

Ni calor en verano, ni frío en verano. Y sin gastar apenas energía en el aislamiento. El objetivo del equipo de la Universidad de Toronto liderado por el Benjamin Hatton es mejorar el desmesurado gasto que los edificios de todo el mundo emplean anualmente en la climatización. De hecho, como registra el portal canadiense Be Giant, lo edificos consumen un tercio del suministro energético mundial y se espera que este dato se duplique a mitad de siglo.
Pero el equipo de Hilton quiere abrir un ventana de esperanza al futuro. De hecho, una ventana literal. Inspirándose en animales como el calamar el pulpo que alteran sus pigmentos para cambiar de coloración, Hilton está desarrollando una ventana con la capacidad de cambiar de color en función de la cantidad de luz que recibe. El cristal contiene cavidades llenas de líquidos con aditivos como el carbono negro o el dióxido de titanio que reaccionan a la intensidad de la luz.
El insecto más pesado del mundo vuelve a la vida

Su nombre es Wētāpunga, pesa como un ratón y un programa de conservación neozelandés lo acaba de salvar de la extinción. Según recogía el diario británico The Guardian, se consideraban exintos prácticamente en todo Nueva Zelanda. Pero durante los últimos 15 años el zoo de Auckland ha estado criando a una comunidad con miles de ejemplares que se han ido traslandando a 45 localizaciones distintas. La implantación en las distintas islas del país ha sido todo un éxito.






