Por qué la Generación Z está dejando el móvil para socializar en persona (clubes de running, lectura y más)

Imagen de jóvenes

Es la generación que nació con un teléfono al alcance de la mano. La que pasará, según las proyecciones actuales, cerca de 30 años de su vida frente a una pantalla. Y es, paradójicamente, la que está liderando uno de los movimientos culturales más comentados de 2026: la vuelta deliberada a lo presencial.

Tiene nombre: Analog Futures. Y se nota en los datos: clubes de running que crecen como nunca, comunidades sin pantallas que se multiplican por ciudades enteras, y una generación que está empezando a tratar el tiempo offline casi como un lujo.

El dato que lo empezó todo: el boom de los clubes de running

Según el informe Year in Sport de Strava, la participación en clubes de running creció un 59% a nivel mundial durante 2024 — la mayor subida de cualquier disciplina deportiva en la plataforma. No es solo que más gente corra: es que más gente busca correr acompañada.

El mismo informe revela que el 66% de la Generación Z hizo nuevos amigos a través del deporte en grupo durante 2024, y que casi 1 de cada 5 jóvenes de esta generación tuvo una cita gracias a un club de running. El deporte se ha convertido, para muchos, en la nueva forma de conocer gente — sin pasar por una app.

Analog Futures: un movimiento con nombre y cifras de mercado

La periodista e investigadora Luba Kassova documentó el fenómeno en un reportaje publicado en Fortune en abril de 2026, donde acuñó el término «Analog Futures» tras entrevistar a decenas de jóvenes de entre 13 y 25 años. Su conclusión: la Generación Z no está rechazando la tecnología en bloque — está empezando a elegir, de forma consciente, cuándo y cómo usarla.

«Gen Z no eligió la sobrecarga digital. La heredó. Pero ahora está haciendo algo que ninguna generación anterior había hecho: desmontar la economía de la atención desde dentro — un teléfono básico, una cabaña detox, una conversación, una app eliminada a la vez», escribe Kassova.

El fenómeno ya mueve cifras serias. Según ese mismo análisis, el mercado de aplicaciones para bloquear el uso de redes sociales pasará de 1.470 millones de dólares en 2025 a 5.000 millones en 2035. Compañías como Unplugged, una empresa británica de cabañas sin tecnología, pasaron de un puñado de ubicaciones en 2020 a más de 50 en 2026.

De los clubes de lectura a los teléfonos «tontos»

El movimiento no se limita al deporte. Comunidades como Offline Club, que nació en Ámsterdam, ya están presentes en 19 ciudades, ofreciendo espacios donde el móvil se queda literalmente guardado en una caja durante el encuentro. El Luddite Club, surgido en Nueva York, agrupa a adolescentes que se reúnen sin pantallas para leer, dibujar o simplemente conversar.

Según una investigación de Vertu citada por Fortune, cada vez más adultos de la Generación Z están optando por «dumb phones» — teléfonos básicos sin redes sociales ni navegador — o combinaciones de doble teléfono, reservando el smartphone solo para momentos puntuales.

El matiz: ¿corrección real o nueva moda de consumo?

No todas las miradas sobre el fenómeno son igual de optimistas. Un análisis publicado en Forbes en marzo de 2026 advierte que desconectarse se está convirtiendo, paradójicamente, en un símbolo de estatus: los clubes de ajedrez, los círculos de lectura silenciosa o las rutinas matutinas «lentas» proyectan una imagen aspiracional que no está al alcance de todos. Para muchas personas, especialmente quienes trabajan a través de plataformas digitales, desconectar simplemente no es una opción.

También hay quien señala la ironía central del movimiento: gran parte de su difusión ocurre a través de las mismas redes sociales de las que se intenta escapar. El hashtag #analog acumula más de 200.000 videos en TikTok, muchos de ellos mostrando «bolsas analógicas» llenas de cuadernos, cámaras de carrete y juegos de mesa — un fenómeno que algunos creadores han empezado a cuestionar por convertirse en otra forma de consumo antes que en una desconexión real.

El scroll infinito no se inventó para hacerte sentir bien.

Volver a quedar en persona, sí. Con sus contradicciones y su parte de moda pasajera, el dato de fondo es real. Una generación entera está empezando a poner límites a la tecnología que la crió. Y eso, pase lo que pase con la tendencia, ya dice algo sobre lo que de verdad echamos de menos.

Fuentes:

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