Eva Pacheco y Marina Fernández tejen a mano la sombra de sus pueblos para sustituir el plástico

Hay un calor muy específico: el que hace bajo un toldo de plástico en pleno verano, ese aire pegajoso que en vez de refrescar, encierra el calor y lo devuelve multiplicado. En dos pueblos de España, separados por más de 500 kilómetros, dos mujeres decidieron que sus vecinos merecían algo mejor. Ninguna sabía lo que estaba haciendo la otra.

Eva Pacheco, profesora de crochet en Alhaurín de la Torre (Málaga), y Marina Fernández Ramos, arquitecta al frente de «Tejiendo la Calle» en Valverde de la Vera (Cáceres), llegaron por caminos distintos a la misma respuesta: convocar a las mujeres de sus pueblos y tejer, a mano, la sombra que antes daba el plástico.

Alhaurín de la Torre: una profesora, más de 40 alumnas y 500 metros cuadrados de crochet

Todo empezó en 2019, cuando el Área de Medio Ambiente del ayuntamiento de Alhaurín de la Torre buscaba una alternativa más sostenible al gran toldo de plástico que cubría una de las calles más transitadas del centro. La solución llegó de la mano de Eva Pacheco, artesana local experta en crochet, que convocó a un grupo de vecinas dispuestas a tejer la respuesta.

Seis años después, el taller municipal —gratuito y abierto a cualquiera, aunque hasta ahora solo se han apuntado mujeres— reúne a más de 40 alumnas, de distintas generaciones, que ya han cubierto cerca de 500 metros cuadrados de la calle Málaga con piezas de ganchillo elaboradas con telas recicladas. Eva compagina la docencia con su otro trabajo, la limpieza de aviones en el aeropuerto, y resume así lo que ha significado el proyecto para ella:

“Más que enseñarles yo, ellas me enseñan a mí”, contó a Infobae.

Valverde de la Vera: una arquitecta que convirtió su pueblo en una instalación textil

A más de 500 kilómetros de distancia, en un pequeño pueblo cacereño de apenas 500 habitantes, la arquitecta Marina Fernández Ramos tuvo una idea parecida. En 2013 propuso a la Asociación Cultural de Valverde de la Vera un proyecto de intervención colectiva en el espacio público: tejer parasoles gigantes con plástico reciclado —bolsas de la compra, embalajes, redes de pesca en desuso, incluso tejidos hechos con botellas PET— usando la técnica del ganchillo XXL.

El proyecto, bautizado «Tejiendo la Calle», no se detuvo. Este 2026 celebra su decimocuarta edición consecutiva, con decenas de vecinas —y algunos vecinos— tejiendo cada primavera los parasoles que visten las calles del pueblo durante el verano. El trabajo de Fernández ha sido reconocido fuera de España: en 2019 fue finalista del Guiltless Plastic Ro Plastic Prize en Italia, y en 2023 recibió el CRQLR Award en Japón. En 2021, la editorial RUA Ediciones publicó un libro que recoge casi una década de la historia del proyecto.

Lo que une a los dos pueblos

Eva y Marina, cada una en su pueblo, llegaron a la misma idea por caminos separados. Sus proyectos comparten algo más que el ganchillo: en ambos pueblos se reutiliza plástico que de otra forma terminaría como residuo, y en ambos participan varias generaciones de mujeres —abuelas, hijas y nietas— compartiendo aguja y conversación durante meses.

Lo que en Alhaurín de la Torre y en Valverde de la Vera empezó como una forma de dar sombra a una calle terminó convirtiéndose en algo más grande: una excusa para que las vecinas de un pueblo se sienten juntas, tejan juntas, y con eso, sostengan un poco más los lazos que mantienen vivo un lugar.

A veces, la solución a un problema colectivo no se compra. Se teje entre todas.

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Fuentes

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