Rob Kenney y ‘Dad, How Do I?’: el canal de YouTube donde un hombre de 61 años enseña lo que muchos padres nunca enseñaron.

Rob Kenney

Hay cosas pequeñas que marcan a una persona para siempre. Cómo afeitarse por primera vez. Cómo hacer un nudo de corbata antes de una entrevista de trabajo. Cómo arrancar un coche con pinzas en medio de la noche. Son momentos en los que, normalmente, está un padre al lado. Pero para millones de personas en el mundo, ese padre nunca estuvo.

Rob Kenney lo sabe bien. A él tampoco le enseñaron. Y a los 56 años, en plena pandemia, decidió hacer algo al respecto: crear un canal de YouTube llamado ‘Dad, How Do I?’ — en español, ‘Papá, ¿cómo se hace?’ — para enseñar esas cosas a todos los que nunca tuvieron a nadie que les respondiera.

Esperaba 30 suscriptores. Hoy tiene más de 5 millones.

Crecer sin padre: la herida que lo cambió todo

Rob Kenney nació en Seattle, Washington, el séptimo de ocho hijos. Cuando tenía 14 años, su padre anunció que ya no quería seguir siendo padre y se fue de casa. Lo que vino después fue caos: sin estabilidad familiar, Rob terminó mudándose a una autocaravana con su hermano de 23 años recién casado.

Esa ausencia dejó una herida profunda — pero también una decisión firme. Cuando Rob se casó con Annelli en 1991 y tuvo sus propios hijos, Kristine y Kyle, se prometió a sí mismo que siempre estaría presente. Y lo estuvo.

Con el tiempo, la distancia también lo llevó a perdonar a su padre. Murió en 2015 y Rob logró reconciliarse con él antes de que eso ocurriera.

«Desde que me casé tuve un poco más de empatía hacia mi padre. Cuando tienes hijos, también tienes un mal día, estás atrapado en el tráfico, estás lidiando con cosas difíciles… son cosas de las que cuando eres niño no te das cuenta», explicó en una entrevista para AARP en 2024.

El canal: 30 suscriptores esperados, 1,85 millones en dos meses

En abril de 2020, en plena pandemia, Rob subió su primer video a YouTube. Tenía 56 años y ninguna experiencia en redes sociales. El canal se llamó ‘Dad, How Do I?’ y su primer tutorial era sobre cómo desatascar un fregadero.

Rob pensaba que lo verían unos 30 o 40 conocidos. En los primeros dos meses alcanzó 1,85 millones de suscriptores y más de 5 millones de vistas. Hoy supera los 5 millones de suscriptores. Su video de cómo afeitarse tiene más de 6 millones de reproducciones.

La razón del éxito no es solo la utilidad práctica de los tutoriales. Es el tono. Rob explica sin burlarse, sin dar por sentado que el espectador ya debería saber, sin sarcasmo. Con paciencia y con los chistes malos que solo hacen los padres. Sus seguidores, a los que llama cariñosamente «mis hijos», no solo aprenden a cambiar una rueda o a colocar una estantería: le escriben buscando consejos sobre relaciones, trabajo, duelo y soledad.

Qué enseña y por qué importa

El catálogo de ‘Dad, How Do I?’ cubre exactamente lo que su nombre promete: cosas prácticas de la vida adulta que muchos aprenden por ensayo y error, por vergüenza o simplemente no aprenden nunca. Cómo afeitarse correctamente. Cómo hacer un nudo de corbata. Cómo arrancar un coche con pinzas. Cómo desatascar un fregadero. Cómo cambiar una rueda.

Pero el canal tiene una dimensión que va más allá de lo práctico. Para muchos jóvenes que crecieron sin padre — o con un padre ausente, poco presente o difícil de abordar — los videos de Rob llenan un espacio emocional real. Los comentarios están llenos de mensajes de personas que agradecen no solo el tutorial, sino la forma en que fue entregado: sin juicio, sin impaciencia, con la sensación de que al otro lado hay alguien que genuinamente quiere que te vaya bien.

«Este canal no puede sustituir a un padre», reconoce el propio Rob. «Pero puede ser un lugar seguro para aprender.»

Un libro y una comunidad que sigue creciendo

El éxito del canal llevó a Rob a publicar un libro con el mismo nombre, donde amplía la filosofía detrás del proyecto: que una herida de la infancia no tiene por qué definir quién eres de adulto, y que la paternidad — en su sentido más amplio — puede ejercerse de formas inesperadas.

Rob sigue subiendo videos con regularidad desde Seattle. A sus 61 años, continúa respondiendo comentarios, explicando cosas con paciencia y siendo, para millones de personas en todo el mundo, el padre que nunca tuvieron — o el que, aunque tuvieran, no siempre estuvo disponible para estas conversaciones.

Nadie le enseñó a él. Así que decidió enseñarle a todos.

Rob Kenney convirtió la ausencia más dolorosa de su vida en el acto más generoso de internet. Y eso, en un mundo que a veces parece diseñado para hacernos sentir solos, ya es bastante extraordinario.

Fuentes:

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