A las 20:30 horas del sábado 20 de junio de 2026, un helicóptero sobrevoló la Catedral de Barcelona y comenzó a soltar papel. Miles de pequeños marcapáginas descendieron lentamente sobre la Plaça Nova y el entorno del Barrio Gótico, mientras centenares de personas alzaban la vista al cielo y extendían los brazos para atraparlos.
Lo que caía eran 100.000 poemas sobre la libertad. Y el lugar no era casual: era exactamente la misma zona que la aviación italiana bombardeó sistemáticamente entre 1937 y 1939, causando más de 2.700 muertos y dejando cicatrices que todavía hoy se ven en algunas fachadas del barrio.
El peso histórico del lugar elegido
Entre el 13 de febrero de 1937 y el 25 de enero de 1939, Barcelona recibió 1.903 impactos y más de un millón de kilos de bombas, que causaron más de 2.700 muertos y 7.000 heridos. La aviación legionaria italiana, aliada del bando sublevado de Francisco Franco, utilizó el cielo de Barcelona como un laboratorio para la destrucción sistemática de ciudades civiles.

El Barrio de la Catedral fue uno de los más castigados. El 30 de enero de 1938, en la cercana plaza de Sant Felip Neri murieron 42 personas en un solo ataque — veinte de ellas eran niños. Los bombardeos de marzo de 1938 — los días 16, 17 y 18 — causaron entre 875 y 924 víctimas en solo 41 horas, en uno de los episodios más oscuros de la guerra.
Qué es el Bombardeo de Poemas y quién lo creó
El Bombardeo de Poemas es una intervención pública internacional concebida por el colectivo chileno Casagrande. La acción consiste en sobrevolar con un helicóptero lugares que sufrieron bombardeos bélicos y lanzar poemas — impresos en marcapáginas — sobre los mismos espacios donde cayeron las bombas.
El proyecto tiene sus raíces en Chile: Casagrande nació inspirado en el bombardeo del Palacio de La Moneda durante el golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973. Ese origen establece un diálogo entre dos traumas históricos — la Barcelona republicana de 1938 y el Santiago democrático de 1973 — unidos por el mismo uso del bombardeo aéreo como instrumento de terror contra la población civil y los gobiernos democráticos.
«Nuestra acción invierte el significado del bombardeo, reemplazando las bombas por poemas. Ese desplazamiento no busca borrar el trauma histórico, sino volver visible la memoria inscrita en el espacio urbano y reactivar la relación emocional de las comunidades con su pasado», explicó Julio Carrasco, fundador de Casagrande.
10 ciudades, 100 poetas, una sola idea
Barcelona se convirtió el 20 de junio en la décima ciudad intervenida por Casagrande. Antes pasaron por Santiago de Chile, Dubrovnik, Guernica, Varsovia, Berlín, Londres, Madrid y Rotterdam — todas ciudades con memoria de bombardeos bélicos.
Para esta edición, el colectivo reunió a cincuenta poetas catalanes y cincuenta poetas chilenos. Los textos — impresos en castellano y en catalán — abordan la libertad desde diferentes ángulos: la memoria, el cuerpo, la resistencia, el exilio y el silencio. La selección siguió criterios de igualdad de género y se centró especialmente en autores menores de 50 años.
La acción en Barcelona se enmarca en la campaña España en Libertad. 50 años, que conmemora cinco décadas desde la muerte de Francisco Franco y el inicio de la transición democrática española.
La reacción de la ciudad
Turistas que pasaban sin saber nada de la intervención se detuvieron al ver los papeles cayendo del cielo. Vecinos de Barcelona que habían visto la convocatoria en redes se mezclaron con visitantes que simplemente tuvieron la suerte de encontrárselo.
Las redes sociales se llenaron de videos del momento. La imagen de centenares de personas con los brazos alzados hacia el cielo del Barrio Gótico intentando atraparlos se convirtió en uno de los momentos culturales más comentados del fin de semana en España.
La intervención contó con la colaboración del Ayuntamiento de Barcelona, que apoyó el proyecto como parte de los actos culturales de la conmemoración de los 50 años de democracia en España.
El mismo cielo. Otra clase de lluvia.
Algunas cicatrices de aquellos bombardeos todavía se ven en las fachadas del Barrio Gótico. Este sábado, por encima de ellas, cayeron poemas.
Fuentes:
– Público.









