Hay museos donde entras, lees las etiquetas y sales sintiéndote igual que antes. Y hay lugares donde el arte te transforma sin decirte una sola palabra. Desde 2016, en el corazón de Berlín, existe un espacio que pertenece claramente a esa segunda categoría.
La Feuerle Puig House —fundada como The Feuerle Collection— cumple en 2026 su décimo aniversario. Y lo celebra con una exposición que reúne fotografía contemporánea de Adam Fuss con un dibujo del Renacimiento atribuido a Leonardo da Vinci, abierta desde el 2 de mayo hasta el 26 de julio.
Un búnker de guerra convertido en espacio multisensorial
El edificio que alberga la Feuerle Puig House no es un museo convencional construido para tal fin. Es un antiguo búnker subterráneo de telecomunicaciones de la Segunda Guerra Mundial, ubicado en Hallesches Ufer 70, en el barrio berlinés de Kreuzberg. La reconversión del espacio fue diseñada por el arquitecto británico John Pawson, conocido por su enfoque minimalista y por su capacidad de transformar espacios a través de la luz, el silencio y la materialidad.
El resultado es un espacio de 7.350 metros cuadrados que incluye dos salas principales de exposición, una Sala de Sonido, una Sala de Incienso, una Sala del Lago, una Sala de Seda y un jardín en la azotea. Cada espacio fue diseñado para activar un sentido distinto: la vista, el oído, el olfato, el tacto. La experiencia completa del espacio es, en sí misma, parte de la obra.
Sin etiquetas, sin textos: una nueva forma de relacionarse con el arte
Lo que distingue a la Feuerle Puig House de cualquier otro museo o galería es su radical decisión curatorial. Las obras se presentan sin etiquetas ni textos explicativos. No hay carteles que digan quién hizo qué, cuándo ni por qué.
La colección permanente reúne mobiliario imperial chino de piedra y laca de la Dinastía Han hasta la temprana Qing (del 200 a.C. al siglo XVII), esculturas Khmer del sudeste asiático (siglos VII al XIII), y arte contemporáneo internacional de artistas como Zeng Fanzhi, Nobuyoshi Araki, Anish Kapoor, Cristina Iglesias y Adam Fuss. Todo convive en juxtaposiciones cuidadosamente diseñadas por Désiré Feuerle que crean un diálogo entre épocas, culturas y materialidades.
«La colección se presenta como un sistema de yuxtaposiciones — sin etiquetas ni textos explicativos — permitiendo que las obras se desplieguen a través de un juego de interacciones precisamente compuesto», según describe la propia institución.
Fundada por Désiré Feuerle y Sara Puig
La Feuerle Puig House fue fundada en 2016 por Désiré Feuerle y Sara Puig. Feuerle, coleccionista y curador, concibió la instalación permanente y el concepto visual y espacial del conjunto. Puig, historiadora del arte de reconocimiento internacional y presidenta de la Fundació Joan Miró en Barcelona, aportó el compromiso estratégico e institucional que ha dado forma a la trayectoria de la institución.
«Lo que me toca y motiva de este proyecto es cómo transforma a nuestros visitantes, y sobre todo a los más jóvenes, dándoles un lugar para desconectarse del mundo exterior, donde la conversación y el diálogo entre diferentes culturas y tiempos es bienvenido. Y hoy veo una necesidad real de esto», afirma Sara Puig en la página oficial de la institución.
El décimo aniversario marca también un cambio de nombre oficial: de The Feuerle Collection a Feuerle Puig House, incorporando el apellido de Sara Puig para reflejar su papel central en la construcción de la institución. El término «House» subraya su vocación como espacio compartido — enraizado en Berlín y abierto al mundo.
La exposición del aniversario: Adam Fuss y Leonardo da Vinci
Para celebrar su primera década, la Feuerle Puig House inauguró el 2 de mayo de 2026, durante la Berlin Gallery Weekend, una exposición que reúne obra nueva e histórica del fotógrafo británico Adam Fuss con un dibujo del Renacimiento atribuido a Leonardo da Vinci.
La práctica de Fuss, conocida por su exploración de fenómenos transitorios y la experiencia humana a través de procesos fotográficos únicos, dialoga directamente con el enfoque de la colección: la percepción multisensorial, la investigación del sonido y la integración de elementos como la meditación, la danza, la música y la caligrafía.
La exposición puede visitarse hasta el 26 de julio de 2026 en Hallesches Ufer 70, Berlín.
De búnker de guerra a puente entre culturas
Hay algo en la historia de este edificio que va más allá del arte. Un búnker construido durante la Segunda Guerra Mundial para sostener el conflicto entre naciones se ha convertido en el lugar donde el arte chino imperial de la Dinastía Han convive con escultura Khmer del sudeste asiático, con fotografía contemporánea occidental y con un dibujo del Renacimiento italiano. Todo en paz. Todo en diálogo.
La Feuerle Puig House se define a sí misma como «un espacio sin fronteras — un lugar transcultural donde muchas culturas están unidas. Encarna el diálogo más allá de la geografía y más allá de las divisiones históricas». No es un museo de arte occidental ni de arte asiático: es un espacio donde esas categorías pierden sentido, donde lo que une a las obras es su capacidad de hablar a los sentidos independientemente de su origen.
En un momento histórico en el que las tensiones geopolíticas entre Oriente y Occidente marcan la agenda global, ese gesto tiene un peso particular. Un búnker que antes separaba — física y simbólicamente — hoy reúne. Y lo hace a través del arte, el silencio y la belleza.
Diez años demostrando que el arte no necesita explicarse. Solo necesita espacio.
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Fuentes:








