Hollie Allan tiene 29 años y lleva dos meses en la UCI del King’s College Hospital de Londres. Está conectada a sondas de alimentación y equipos de soporte vital. No ha salido al aire libre desde antes de ser ingresada.
El 29 de mayo de 2026, las enfermeras la suben en ascensor al quinto piso. Cuando se abren las puertas, la luz del sol ilumina su cara. Sus ojos se llenan de lágrimas.
«Lo siento, es tan agradable… Se me había olvidado lo que se siente al estar al aire libre», dice Hollie, que ese día se convirtió en la primera paciente del mundo en recibir cuidados intensivos en una azotea con jardín.
El primer jardín de UCI del Reino Unido
El King’s College Hospital NHS Foundation Trust, en el barrio de Camberwell al sur de Londres, inauguró el 29 de mayo de 2026 la primera unidad de cuidados intensivos al aire libre del Reino Unido. El jardín, situado en la azotea del edificio principal, tiene capacidad para seis pacientes que pueden recibir soporte vital completo sin desconectarse de ningún equipo médico.
Cada cama tiene asignada una caja impermeable con conexiones de electricidad, datos y suministro de oxígeno equivalentes a las del interior de la UCI. Los pacientes en respirador, con sondas o conectados a monitores cardíacos pueden disfrutar del jardín sin interrumpir ningún tratamiento.
El proyecto fue financiado con más de 2,7 millones de dólares recaudados por la organización benéfica del hospital, y costó años de planificación técnica para resolver los desafíos de mantener equipos médicos de precisión en un entorno exterior sometido a lluvia, viento y cambios de temperatura.
Por qué la UCI necesitaba un jardín
Los médicos del King’s College Hospital llevan años observando un patrón preocupante en sus pacientes de larga estancia: el confinamiento prolongado en habitaciones cerradas, la iluminación artificial constante y la ausencia de referencias del mundo exterior generan desorientación, delirios, alucinaciones y altos niveles de estrés.
El delirio es especialmente problemático en UCI: afecta a entre el 30% y el 80% de los pacientes en cuidados intensivos y se asocia con mayor mortalidad, recuperación más lenta y problemas cognitivos a largo plazo. La medicación necesaria para el tratamiento intensivo lo agrava.
«La investigación demuestra que el tiempo en la naturaleza puede reducir el delirio, mejorar los resultados de recuperación y levantar el ánimo de pacientes y familias», explica el Dr. Tom Best, director clínico de cuidados intensivos del King’s. «Es importante tratar a la persona completa y esta UCI al aire libre nos ayuda a cuidar la mente además del cuerpo.»
Un jardín diseñado para sanar: cada planta tiene un propósito
El jardín no es decorativo. Fue diseñado específicamente para estimular los sentidos de pacientes que llevan semanas o meses sin contacto con el mundo natural.

El paisajista Nigel Dunnett — que falleció el 26 de abril de 2026, semanas antes de ver terminado su proyecto — concibió el espacio como «una sala de hospital en un prado». La diseñadora de jardines Sarah Price, tres veces ganadora de la medalla de oro del Chelsea Flower Show, colaboró en el diseño.
Las plantas fueron seleccionadas por su capacidad de estimular diferentes sentidos: salvia de bosque, cerezo ácido, geranio de sangre y clavelina de mar para el tacto y la vista; lavanda, jazmín, madreselva y romero para el olfato. Las texturas son variadas para que los pacientes puedan tocar y explorar desde sus camas. El diseño evita completamente el agua estancada para eliminar el riesgo de patógenos en pacientes inmunodeprimidos.
Lo que viene: monitorización científica y expansión al NHS
El proyecto no es solo terapéutico — es también científico. El equipo del King’s monitorizará la frecuencia cardíaca, la frecuencia respiratoria y los niveles de dolor de los pacientes que usen el jardín, para obtener datos que demuestren cuánto acelera la recuperación y en qué condiciones.
Clive Kay, director ejecutivo del hospital, espera que los resultados conduzcan a «estancias más breves y a un mejor aprovechamiento de las instalaciones de cuidados intensivos» — lo que convertiría el jardín en una herramienta no solo humana sino también económicamente eficiente para el NHS.
Varios hospitales del Reino Unido ya se están planteando replicar el modelo. Si los datos confirman lo que los médicos del King’s observan en sus pacientes, podría cambiar el diseño de las UCI de todo el Servicio Nacional de Salud británico.
A veces sanar necesita luz, aire y flores.
Y este hospital decidió que sus pacientes más graves merecían exactamente eso. Otros ya están tomando nota.
Fuentes:








