The Shoe That Grows: el zapato que crece cinco tallas inventado por un voluntario en su garaje.

The Shoe That Grows

En 2007, Kenton Lee tenía 22 años y trabajaba como voluntario en un orfanato de Nairobi, Kenia. Un día, caminando con los niños, vio algo que no pudo ignorar: una niña llevaba unos zapatos tan pequeños que habían tenido que cortarlos por delante para que le cupieran los pies. Otros niños iban directamente descalzos.

El orfanato había recibido donaciones de calzado el año anterior. El problema era simple y brutal: los niños habían crecido y no había dinero para zapatos nuevos. Lee preguntó al director. La respuesta confirmó lo que ya intuía: era un problema recurrente, sin solución.

De regreso a su alojamiento, Lee se hizo una pregunta que cambiaría su vida — y la de medio millón de niños: «¿No sería genial si hubiera un zapato que pudiera crecer con el pie?»

Seis años en un garaje: de la idea al prototipo

Lee volvió a su ciudad natal en Nampa, Idaho, con la idea rondándole la cabeza. Sin formación en diseño ni en fabricación, empezó a experimentar por su cuenta: compraba zapatos baratos en Walmart y ropa de segunda mano, los cortaba, los pegaba y los montaba en su garaje intentando crear algo funcional.

Cuando tuvo un concepto más definido, comenzó a llamar a fabricantes de calzado para contarles el proyecto y ofrecerles sus patentes de forma gratuita. Ninguno quiso. No veían el negocio. Algunos ni siquiera respondieron.

Lejos de rendirse, fundó su propia organización sin fines de lucro — Because International — y encontró en Proof of Concept, una empresa de Portland, Oregon, al colaborador que pudo materializar la idea. En 2012, cinco años después de aquella tarde en Nairobi, nació el primer prototipo real. Un año más tarde, tras probar 100 pares en cuatro escuelas de Kenia, lanzaron The Shoe That Grows al mundo.

Cómo funciona el zapato que crece

El diseño de The Shoe That Grows es deliberadamente funcional. Lee lo admite sin rodeos: «No tuvimos en cuenta la moda. Puede que no sean bonitos porque la apariencia no nos importó, pero sí funcionales y duraderos.»

El zapato cuenta con corchetes ajustables en tres zonas — laterales, delantera y trasera — que permiten que crezca hasta cinco tallas. La suela es de goma resistente y la parte superior de cuero. Hay dos versiones: una para niños de entre 4 y 10 años, y otra de 10 a 15. Cada par está diseñado para durar al menos cinco años.

The Shoe That Grows: el zapato que crece cinco tallas
The Shoe That Grows: el zapato que crece cinco tallas

El coste de producción y donación es de 15 dólares por par — unos 13 euros — lo que cubre cinco años de calzado para un niño. Actualmente se fabrican en Etiopía, en una fábrica local que también genera empleo en la región.

Por qué un par de zapatos puede cambiarlo todo

Ir descalzo no es solo una incomodidad. Según la Organización Mundial de la Salud, más de 1.500 millones de personas en el mundo sufren enfermedades del suelo — infecciones parasitarias, hongos, cortes infectados — directamente relacionadas con no tener calzado adecuado.

Pero el impacto va más allá de la salud. En muchas zonas rurales de África, Asia y América Latina, los centros educativos exigen calzado para entrar. Tener un par de zapatos puede ser literalmente la diferencia entre ir a la escuela o no ir.

«En algunos casos puede suponer que vayan o no a la escuela, pues muchos centros están a varias millas de distancia y los niños deben caminar», explica Lee.

500.000 pares en 100 países: el impacto hasta hoy

Desde su lanzamiento en 2013, Because International ha distribuido más de 500.000 pares de The Shoe That Grows en más de 100 países: Kenia, Ghana, Ruanda, Uganda, Ecuador, Haití, Nicaragua, Guatemala, Perú, Colombia, Vietnam, Laos y muchos más. La organización trabaja con escuelas, iglesias y particulares que viajan a zonas empobrecidas, y acepta donaciones desde su web para financiar nuevos pares.

Lee no tenía equipo publicitario ni presupuesto de marketing. El crecimiento fue orgánico — impulsado por testimonios de voluntarios, organizaciones sociales y medios de comunicación que contaron la historia. «Juntos podemos hacer más cosas que solos. Lo bueno sucede cuando te involucras», repite Lee en cada entrevista.

No era diseñador. No era empresario. Solo vio un problema y no lo pudo ignorar.

Kenton Lee sigue distribuyendo zapatos a tiempo completo desde Idaho. Y sigue diciéndole a todo el mundo lo mismo: si yo pude, tú también puedes.

Fuentes:

Because International.

Good Good Good.

El País.

OMS.

Buenas noticias en tu correo

Suscríbete y recibe las mejores noticias positivas de la semana.

Espera...

¡Gracias por suscribirte!

Noticias relacionadas

Noticias relacionadas

Recibe tu dosis semanal de buenas noticias

Cada semana seleccionamos las 5 mejores noticias positivas para ti. Sin spam, solo inspiración directa a tu bandeja de entrada.
Espera...

¡Gracias por suscribirte!

Scroll al inicio