Durante la mayor parte de la historia humana, nuestros pies tocaron la tierra directamente. Caminamos descalzos sobre suelo vivo, dormimos en el suelo, jugamos con la tierra desde niños. Hace apenas un siglo, el asfalto, el hormigón y los zapatos de suela sintética cambiaron esa relación para siempre.
Las consecuencias están empezando a verse en los datos. La diversidad del microbioma intestinal humano ha caído de forma sostenida en poblaciones urbanas durante las últimas décadas. Al mismo tiempo, las enfermedades inflamatorias crónicas, las alergias, el asma y los trastornos autoinmunes han aumentado exactamente en los mismos lugares.
Y luego están los Yanomami. Un grupo indígena semi-nómada del Amazonas que vive descalzo, sin antibióticos, sin asfalto y sin el estilo de vida occidental. Su microbioma intestinal es el más diverso jamás registrado en humanos.
Quiénes son los Yanomami
Los Yanomami son el mayor grupo de cazadores-recolectores semi-nómadas de América. Habitan el corazón del Amazonas, en Brasil y Venezuela, desde hace miles de años. Explotan distintos nichos ecológicos de la selva tropical — ríos, zonas de sabana, tierras altas — y mantienen un estilo de vida que no ha sido impactado por la urbanización ni la industrialización.

Un estudio de Conteville, Oliveira-Ferreira y Vicente (2019), publicado en Frontiers in Microbiology y disponible en PubMed Central, analizó mediante secuenciación metagenómica el microbioma intestinal de los Yanomami de Brasil y lo comparó con otros grupos tradicionales del Amazonas y con un grupo urbano-industrializado. Los resultados fueron contundentes: los Yanomami presentaron la mayor diversidad bacteriana intestinal registrada en humanos, con características funcionales únicas relacionadas con la regulación celular y la respuesta inmune.
Qué es el microbioma y por qué importa su diversidad
El microbioma intestinal es el conjunto de microorganismos — bacterias, hongos, virus y otros — que habitan el tracto digestivo humano. Lejos de ser algo negativo, la gran mayoría de estos microorganismos son esenciales para la salud: regulan el sistema inmune, producen vitaminas, protegen contra patógenos y modulan el estado de ánimo a través del eje intestino-cerebro.
La diversidad del microbioma — cuántas especies diferentes lo componen — es uno de los mejores indicadores de salud conocidos. Un microbioma poco diverso se asocia con mayor riesgo de obesidad, diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares, alergias, depresión y trastornos autoinmunes. Un microbioma diverso actúa como un ejército bien entrenado: tiene más herramientas para responder a amenazas.
El papel del suelo: por qué caminar descalzo importa
El suelo no es tierra inerte. Es uno de los ecosistemas más complejos y biodiversos del planeta, hogar de miles de millones de microorganismos por gramo. Y el cuerpo humano comparte muchas de esas bacterias: las mismas especies que viven en el suelo viven también en nuestro intestino y en nuestra piel.
Un artículo de The Conversation publicado en 2024 por investigadores de la Universidad de Queensland sintetiza la evidencia disponible: la cantidad de contacto físico con el suelo afecta la diversidad, y por tanto la salud, del microbioma intestinal. Caminar descalzo, tocar la tierra con las manos o comer verduras cultivadas en suelo rico en microorganismos son formas de introducir bacterias beneficiosas en el organismo.
El estudio finlandés de Roslund et al. (2020), publicado en Science Advances, realizó una intervención en guarderías urbanas donde se importó suelo de bosque y se instalaron jardines. En 28 días, la diversidad del microbioma en piel e intestino de los niños aumentó significativamente y se asoció con mejoras en los marcadores inmunológicos.
«La hipótesis del rewilding del microbioma» — como la denominan los investigadores — propone que la exposición a entornos urbanos más biodiversos puede revertir parte de la pérdida microbiana asociada a la modernización.
El problema de las ciudades modernas
La urbanización ha creado entornos progresivamente más estériles. El asfalto, el hormigón, los zapatos de suela sintética, los suelos de interior, los productos de limpieza antibacterianos y el tiempo que pasamos en espacios cerrados han ido reduciendo el contacto con microorganismos naturales.
La Iniciativa del Microbioma Urbano Humano (HUMI) ha identificado más de una docena de enfermedades que afectan desproporcionadamente a jóvenes urbanos en comparación con sus pares que crecen en entornos agrícolas o naturales. La falta de contacto prolongado con un microbioma de suelo diverso puede hacer a los niños más vulnerables al TDAH, las alergias, las enfermedades cardiovasculares y varios tipos de cáncer.
Qué puedes hacer: la recomendación práctica
No hace falta vivir en el Amazonas para beneficiarse. La evidencia sugiere que incluso intervenciones pequeñas y regulares de contacto con suelo natural pueden tener un impacto medible en la diversidad microbiana.
Caminar descalzo sobre hierba, tierra o arena natural durante 20-30 minutos varias veces a la semana es una de las formas más simples y accesibles de aumentar la exposición a microorganismos del suelo. Parques, jardines, senderos de montaña, playas — cualquier superficie natural sin asfaltar sirve.
La jardinería, tocar tierra con las manos, dejar que los niños jueguen en suelo natural y consumir verduras cultivadas en tierra viva son otras formas complementarias de enriquecer el microbioma.
El matiz importante: la ciencia en este campo es prometedora pero aún en desarrollo. Los estudios existentes muestran correlaciones fuertes y algunos datos causales, pero la investigación sobre los mecanismos exactos continúa. Lo que sí es claro es que más contacto con la naturaleza — en cualquier forma — se asocia consistentemente con mejor salud.
Los Yanomami no saben que tienen el microbioma más diverso del planeta. Solo saben que llevan miles de años viviendo en contacto directo con su entorno.
Quizás la lección más importante que nos dan no es científica. Es recordarnos que fuimos animales del suelo mucho antes de ser animales del asfalto.
Fuentes:









