Por qué la gente es más agresiva en internet: el fenómeno que explica los comentarios negativos

Una persona utilizando un móvil para escribir un comentario

Llevamos meses recibiendo comentarios negativos en noticias positivas. En vez de ignorarlos, decidimos investigar por qué pasan — y lo que encontramos nos ayudó a entender algo que le ocurre a todo el mundo.

Hace unos meses, algo nos llamó la atención. Publicábamos una noticia sobre un avance científico, un acto de solidaridad o un proyecto que estaba cambiando vidas — y en los comentarios aparecían respuestas hostiles, descalificaciones o críticas que no tenían nada que ver con el contenido.

Al principio lo ignoramos. Luego empezamos a preguntarnos: ¿por qué alguien entra a una publicación sobre una buena noticia y decide dejar un comentario negativo? ¿Es malicia? ¿Aburrimiento? ¿O hay algo más profundo detrás de eso?

Lo investigamos. Y lo que encontramos no solo nos ayudó a entender los comentarios que recibimos — nos hizo reflexionar sobre algo que, en algún momento, le ha pasado a casi todo el mundo.

El fenómeno tiene nombre: Efecto de Desinhibición Online

En 2004, el psicólogo John Suler describió por primera vez algo que llevaba años ocurriendo en los foros de internet: las personas se comportan de forma diferente online que en persona. Lo llamó el Efecto de Desinhibición Online (Online Disinhibition Effect), y su estudio fue publicado en la revista CyberPsychology & Behavior.

La idea central es simple: cuando desaparecen las consecuencias directas, la mirada del otro y el contexto social, el cerebro actúa con menos filtros. Y eso puede llevar a comportamientos que la misma persona nunca tendría cara a cara.

Este efecto tiene dos caras. La desinhibición benigna permite que personas tímidas se expresen con más libertad, compartan experiencias difíciles o busquen apoyo que no pedirían en persona. La desinhibición tóxica es la que todos hemos visto: agresividad, insultos, comentarios fuera de lugar que la persona probablemente no diría en voz alta.

Tres razones por las que internet cambia cómo nos comportamos

La investigación de Suler — y estudios posteriores — identifica varios factores que explican por qué nos comportamos diferente online:

1. La anonimidad reduce la responsabilidad. Cuando una persona siente que su identidad real no está expuesta, la percepción de consecuencias disminuye. No importa si el anonimato es real o percibido — el cerebro responde de la misma forma.

2. La distancia física elimina la empatía. Sin ver la expresión del otro, sin escuchar su voz, sin ninguna señal no verbal, es mucho más difícil dimensionar el impacto de lo que decimos. La pantalla crea una distancia que el cerebro interpreta como seguridad.

3. Sin filtros sociales, el cerebro se libera. En la vida cotidiana, las normas sociales funcionan como un regulador constante de nuestra conducta. Online, muchas de esas normas simplemente desaparecen. La dinámica de grupo también amplifica esto: en espacios grandes y anónimos, la gente tiende a adoptar el comportamiento del grupo, incluso cuando ese comportamiento es más agresivo de lo que sería individualmente.

El impacto en quien recibe los comentarios

Algo que muchas veces se minimiza es el efecto real que tienen los comentarios negativos en quien los recibe — y en quienes simplemente los leen.

Un estudio publicado en Scientific Reports en 2025 por investigadores de la Universidad de Warwick demostró que los comentarios negativos aumentan significativamente la ansiedad y disminuyen el estado de ánimo de forma inmediata. El experimento involucró 128 participantes adultos expuestos a comentarios negativos, neutros y positivos en un foro simulado.

Uno de los hallazgos más llamativos: leer comentarios negativos en publicaciones que la persona ni siquiera escribió fue suficiente para generar caídas inmediatas de ánimo y ansiedad. No hace falta ser el destinatario directo para sentir el impacto.

Los adultos más jóvenes mostraron respuestas de ansiedad significativamente más fuertes, lo que tiene sentido considerando que son quienes más tiempo pasan en plataformas digitales y para quienes las redes sociales tienen un peso mayor en la construcción de identidad.

Esto no es para señalar a nadie

Algo importante que queremos dejar claro: entender por qué ocurre esto no es lo mismo que justificarlo. Pero sí cambia cómo lo vemos.

La investigación sugiere que los comportamientos tóxicos online no necesariamente reflejan el carácter real de una persona. Son, en muchos casos, el resultado de un entorno que elimina los reguladores naturales de la conducta. La misma persona que deja un comentario agresivo en internet puede ser perfectamente amable en su vida cotidiana.

Eso no significa que el daño no sea real — lo es, como vimos en los estudios. Pero entender el mecanismo detrás del comportamiento es el primer paso para poder cambiarlo. Tanto desde quien lo hace — tomando un segundo antes de publicar — como desde quien lo recibe — recordando que muchas veces dice más del estado mental de quien lo escribe que de la realidad.

Lo que aprendimos de todo esto

Seguiremos publicando buenas noticias. Y seguramente seguiremos recibiendo comentarios negativos de vez en cuando — así funciona internet.

Pero investigar este tema nos dejó con algo valioso: la capacidad de leer esos comentarios desde otro lugar. No como ataques personales, sino como manifestaciones de un fenómeno psicológico bien documentado que le ocurre a millones de personas.

Y si algo te resuena de lo que leíste hoy — si en algún momento te has reconocido del otro lado — no hay nada de malo en eso. Internet saca versiones de nosotros que a veces no reconocemos. Reconocerlo ya es un buen primer paso.

Fuentes:

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