Sheltersuit: el abrigo que se convierte en saco de dormir para personas sin hogar, creado por un diseñador holandés.

El diseñador holandés.

Era una noche de invierno en Enschede, Países Bajos. El termómetro marcaba 8 grados. El padre de dos amigos de Bas Timmer murió durmiendo en la calle, de hipotermia, al lado de un refugio que esa noche no había abierto sus puertas.

Timmer, que en ese momento estudiaba moda y diseñaba ropa de lujo exclusiva, recibió la noticia y sintió una incomodidad que no pudo ignorar. Esa misma tarde, en cinco horas, diseñó el primer Sheltersuit: un abrigo resistente al viento y al agua que por la noche se transforma en saco de dormir. Doce años después, más de 12.500 personas sin hogar y refugiados en tres países lo tienen.

El momento que lo cambió todo

Bas Timmer creció en los Países Bajos rodeado de textiles — sus padres también trabajaban en la industria. Cuando terminó sus estudios de moda, fundó su propia línea de ropa de exterior de lujo. Iba bien. Pero la muerte del padre de su amigo en la calle lo sacudió de una manera que no pudo ignorar.

«Me sentí incómodo. Especialmente porque en ese momento estaba produciendo ropa de lujo exclusiva, algo que sentía tan ajeno a esa situación. Pero también sentí la necesidad de cambiar algo», explicó Timmer.

Con materiales que tenía a mano, construyó en una tarde un prototipo: una chaqueta con una pieza inferior que se podía desplegar y convertir en saco de dormir. Se lo llevó a un hombre que vivía en la calle. El hombre le preguntó si podía compartirlo con dos personas que estaban en condiciones peores. Timmer prometió volver con más.

Cómo funciona el Sheltersuit

El diseño responde a las necesidades reales de vivir en la calle. Durante el día funciona como abrigo impermeable y cortavientos — con capucha generosa, bolsillos con cierre resistente y bufanda integrada. Por la noche, se despliega una parte inferior que se sujeta con cremallera y velcro, convirtiendo todo el conjunto en un saco de dormir que protege el cuerpo completo.

Bas Timmer fabricando el sheltersuit.
Bas Timmer fabricando el sheltersuit.

El saco de dormir se guarda durante el día en una mochila a juego, haciendo el conjunto portable y práctico para quienes viven en movimiento. El coste de producción es de 150 euros por traje. Para quien lo recibe, es completamente gratis.

Todos los materiales son reciclados o reutilizados: sacos de dormir abandonados en festivales de música, retales y sobrantes de grandes empresas textiles, telas de tiendas de campaña desechadas. La industria de la moda, una de las más contaminantes del mundo, se convierte así en parte de la solución.

Un modelo que cambia vidas en dos direcciones

Lo que hace especial a la Fundación Sheltersuit no es solo el producto — es cómo se produce. El taller de costura social en Enschede emplea a refugiados y personas que han experimentado situaciones de sin hogar, que de otra manera tendrían dificultades para acceder al mercado laboral.

Desde 2014, la fundación ha creado 112 empleos directos para personas que estaban distanciadas del mercado laboral. El taller no es solo un lugar de producción — es un espacio donde las personas reconstruyen su independencia económica y contribuyen a un proyecto con impacto real.

La fundación opera actualmente en tres países — Países Bajos, Sudáfrica y Estados Unidos — y distribuye los trajes a través de organizaciones sociales y refugios que trabajan directamente con personas sin hogar y refugiados.

El reconocimiento y los próximos pasos

En 2020, la revista Time nombró a Bas Timmer uno de los «Next Generation Leaders» — un reconocimiento que, según el propio diseñador, abrió puertas con grandes empresas y ayudó a escalar el proyecto internacionalmente.

Timmer ha lanzado también One of XX, una línea de streetwear de edición limitada fabricada con materiales deadstock — sobrantes de producción que normalmente se destruyen para mantener la exclusividad de las marcas. Con cada prenda vendida, financia más Sheltersuits.

Su visión no ha cambiado desde aquella tarde de 2014: que ninguna persona tenga que pasar frío durmiendo en la calle por falta de recursos.

Una tarde. Un abrigo. Doce mil quinientas vidas más calientes.

Bas Timmer no esperó a tener el plan perfecto. Solo empezó.

Persona sin hogar.
Persona sin hogar.

Fuentes:

– Sheltersuit Foundation.

– World Economic Forum.

– Design Indaba.

– Good Search.

– Exclama.

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