Mientras otras noticias acaparan titulares, Chile ha hecho algo histórico: en marzo de 2026, el Gobierno firmó el decreto que crea dos enormes parques marinos en su Pacífico, elevando la superficie oceánica protegida del país al 54% de su zona económica exclusiva. Es una cifra pocas veces vista a escala mundial. Y la mejor parte: casi nadie lo notó fuera de Chile. Con el Mar de Juan Fernández II y Nazca Desventuradas II, la conservación marina latinoamericana acaba de dar un salto que merece mucha más atención.
Qué se ha aprobado: dos parques gigantes en el Pacífico
El Consejo de Ministros para la Sustentabilidad y el Cambio Climático de Chile aprobó la creación de dos Parques Nacionales marinos: Mar de Juan Fernández II (193.998 km²) y Nazca Desventuradas II (143.323 km²). En conjunto, suman unos 337.321 km², una superficie de océano equivalente a cerca del 65% del territorio de España. Ahora están protegidos.

Con esta decisión, Chile supera el 50% de protección de su zona económica exclusiva y se coloca como cuarto país del mundo con mayor porcentaje de aguas marinas protegidas, por detrás solo de potencias conservacionistas como Australia o Reino Unido en sus territorios de ultramar. Un logro enorme para una política pública que muchas veces se subestima.
Por qué estas aguas son especiales: el factor endemismo
Los archipiélagos de Juan Fernández y Desventuradas son ecoregiones de altísimo valor biológico. Las cifras lo dicen solas: el 87% de las especies de peces del archipiélago Juan Fernández y el 72% de las de Nazca Desventuradas no existen en ningún otro lugar del planeta. Son «islas oceánicas» separadas del continente durante millones de años, con ecosistemas únicos que se han desarrollado aisladamente.
Además, estas aguas son corredores biológicos clave para especies altamente migratorias (atún, tiburones, ballenas), zonas de alimentación de tortugas y aves marinas, y hábitat crítico para especies amenazadas. Protegerlas no es un capricho ecológico: es garantizar que esa biodiversidad única siga existiendo.

Qué significa proteger en la práctica
Declarar un parque marino implica restringir actividades extractivas como la pesca industrial, la minería submarina o la exploración petrolera. Se controla el tráfico marítimo y se establecen planes de manejo con base científica. Para los pescadores artesanales locales, estas decisiones suelen generar nuevas reglas pero también beneficios a largo plazo: un mar sano es un mar productivo.
Una tendencia latinoamericana en aumento
Chile no está solo. Durante los últimos años, varios países de América Latina han expandido sus áreas marinas protegidas: Costa Rica con el Parque Nacional Isla del Coco, Ecuador con la Reserva Marina de Galápagos ampliada en 2022, Colombia con el Archipiélago Marino Yuruparí-Malpelo. La suma de todos estos esfuerzos está convirtiendo al Pacífico oriental en uno de los corredores marinos protegidos más grandes del mundo.
La tendencia enlaza con los objetivos globales de conservación del llamado «30×30», el compromiso de proteger el 30% de océanos y tierras antes de 2030 acordado en la COP15 de biodiversidad. Chile, con su 54%, ya ha superado ampliamente ese objetivo en materia marina. Un referente para otras naciones.
Por qué importa que no nos enteremos
Este tipo de noticias suelen pasar desapercibidas en los medios internacionales. No hay drama, no hay conflicto, no hay imágenes espectaculares. Solo decretos técnicos, mapas y siglas de ministerios. Y sin embargo, estas decisiones son algunas de las acciones ambientales más importantes de nuestro tiempo. Porque proteger océanos es, literalmente, proteger el planeta: los mares absorben CO2, regulan el clima, producen oxígeno y alimentan a miles de millones de personas.
Contarlo es también una forma de conservación: cuando una decisión como esta recibe atención pública, se premia el trabajo de los científicos, activistas y políticos que la impulsaron, y se anima a otros países a hacer lo mismo. Por eso merece que lo sepas.
«Chile supera el 50% de protección de su océano y nadie lo notó. Pero lo hizo.»
Una lectura positiva
La creación de los parques Mar Juan Fernández II y Nazca Desventuradas II es un hito para la conservación marina global. Un país entero acaba de decidir que más de la mitad de su océano estará protegido. En un mundo donde las noticias ambientales suelen llegar cargadas de malas noticias, esta es una de las que recuerdan algo esencial: los avances existen, son posibles y, con voluntad política, pueden ser enormes.
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