Inicio SALUD El Hospital del Mar saca a sus pacientes de la UCI directo a la playa (y les cambia la recuperación)

El Hospital del Mar saca a sus pacientes de la UCI directo a la playa (y les cambia la recuperación)

Paciente en camilla rodeado de médicos y enfermeras mientras observa el mar.

No todo lo que pasa en una UCI es visible. En el Hospital del Mar de Barcelona entendieron algo que la medicina tradicional a veces deja en segundo plano: recuperarse no es solo estabilizar el cuerpo. Por eso, desde 2018, el centro lleva adelante un programa de humanización que incluye sacar a pacientes de la UCI a la playa, con su familia al lado, para volver a sentir el mar antes de estar plenamente sanos.

Qué es el programa de humanización del Hospital del Mar

Detrás de la iniciativa hay un programa integral de humanización de la UCI iniciado en 2018. El objetivo es cambiar la mirada clásica sobre las unidades de cuidados intensivos: espacios aislados, centrados en monitores y datos vitales, donde el paciente es a menudo reducido a una cama y una serie de tubos. El equipo del Hospital del Mar decidió que el bienestar emocional es tan importante como el físico.

Las salidas a la playa son solo una pieza del puzzle. El programa incluye también el uso de realidad virtual para reducir el estrés de los pacientes, la presencia de perros de terapia dentro de la propia UCI (en colaboración con la Fundación Affinity) y la flexibilización del acceso de familiares.

Foto exterior del Hospital del Mar.
Foto exterior del Hospital del Mar.

Cómo es una salida terapéutica de la UCI a la playa

No es un paseo cualquiera. El paciente, que sigue conectado a soporte respiratorio en muchos casos, es trasladado en su propia cama con un equipo sanitario completo que lo acompaña: médicos, enfermeras, auxiliares y material de emergencia (ventiladores portátiles, equipos de resucitación). La playa está a pocos metros del hospital: la Barceloneta queda literalmente al otro lado de la calle.

Durante la salida, el paciente puede respirar aire salado, escuchar las olas, ver el horizonte y compartir unos minutos con su familia al aire libre. A menudo es la primera vez en semanas o meses que vuelve a ver la luz del sol o la cara de un nieto sin una ventana de por medio. El efecto emocional, según describe el propio personal, es inmediato.

Qué pacientes pueden acceder

Para salir, el paciente debe tener un test COVID negativo y haber progresado lo suficiente en su recuperación para que el traslado sea seguro. El equipo médico evalúa cada caso individualmente. No todos los pacientes pueden, pero muchos sí, y para ellos la experiencia se convierte en un punto de inflexión dentro del proceso de recuperación.

Paciente en camilla rodeado de médicos y familia mientras está en el muelle.
Paciente en camilla rodeado de médicos y familia mientras está en el muelle.

Qué dice la ciencia sobre humanizar las UCI

Estudios recientes en medicina intensiva respaldan este enfoque. La humanización reduce la incidencia del llamado «síndrome post-UCI», un trastorno que incluye estrés postraumático, ansiedad y déficit cognitivo tras estancias prolongadas en cuidados intensivos. Pacientes que han tenido contacto con la naturaleza, familia, luz natural o estímulos positivos durante su ingreso presentan mejor recuperación a medio plazo.

En 2026, el Hospital del Mar celebró el octavo año de su programa con un balance claro: cientos de salidas realizadas sin incidentes, familias que agradecen públicamente al equipo y un modelo que otros hospitales españoles empiezan a replicar. La compañía cosmética Roka Furadada se sumó recientemente como colaborador del programa.

Un modelo que otros hospitales pueden imitar

La idea no requiere enormes inversiones: requiere voluntad institucional, formación del personal y un entorno que lo permita. Ciudades costeras como Valencia, Málaga o A Coruña tienen hospitales a pocos metros del mar. Ciudades interiores pueden adaptar el concepto con terrazas, jardines terapéuticos o zonas verdes cercanas. Lo importante no es el mar en sí: es devolver al paciente crítico una parte de su mundo cotidiano.

La pregunta que deja este programa es interesante: ¿cuántos otros hospitales deberían replantearse cómo medir la recuperación de un paciente más allá de los parámetros fisiológicos?

«Después de tanto tiempo dentro, volver a sentir el mundo también importa.»

Una lectura positiva

El programa del Hospital del Mar demuestra que los mejores avances médicos no siempre llegan en forma de fármaco o de tecnología. A veces son pequeñas decisiones institucionales —como bajar a un paciente a la playa— las que marcan una diferencia real en cómo las personas se recuperan. Cuando los tratamientos contemplan también el alma, los cuerpos sanan mejor.

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